¿Y si tengo el colesterol bueno bajo?

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Como ya os he explicado en alguna entrada anterior de este blog, al hablar del colesterol tenemos que diferenciar entre colesterol total, colesterol LDL o malo y colesterol HDL o bueno. 
A pesar de saber que existen 2 clases fundamentales de colesterol, cuando le echamos un vistazo rápido a la analítica que nos ha pedido nuestro médico nos empeñamos en mirar únicamente si tenemos el colesterol en un valor mayor o menor de 200 mg/dl. En realidad, esta cifra no es la importante, puesto que lo que nos interesa es tener el colesterol LDL (o colesterol malo) bajo y el colesterol HDL (o colesterol bueno) alto. 
Pero si bien sabemos que el tener el colesterol LDL alto es un factor de riesgo cardiovascular que nos aumenta la probabilidad de padecer un infarto o un ictus entre otros, ¿qué pasa si lo que nos ocurre es que tenemos el colesterol que nos protege en un nivel excesivamente bajo?
Pues bien, querid@s amig@s, me gustaría que tuvierais el siguiente mensaje siempre presente: tener el colesterlo HDL en niveles bajos se considera también un factor de riesgo cardiovascular, hecho que se ha podido comprobar a través de diferentes estudios. 
Entonces ¿por qué no se le da tanta importancia? Probablemente sea debido al hecho de que, para reducir el colesterol malo, sabemos qué alimentos debemos evitar, y los médicos tenemos una amplia variedad de medicamentos que cada vez son más eficaces en el tratamiento del riesgo cardiovascular, con menos efectos secundarios; en cambio, aumentar el colesterol bueno es algo más complicado. 
En líneas generales, para aumentar el colesterol HDL necesitamos cambiar algunos de nuestros hábitos de vida, puesto que a nivel de fármacos estamos mucho más limitados. El problema es que, aunque parezca algo sencillo, se ha comprobado que mantener estos cambios a largo plazo es algo que pocos pacientes consiguen. 
Entre las premisas a tener en cuenta para aumentar el colesterol que nos protege se encuentran, por ejemplo, dejar de fumar, mantener un peso saludable y, sobre todo, realizar ejercicio aeróbico de forma regular. 
En conclusión querid@s amig@s, si queréis aumentar vuestros niveles de colesterol bueno, ¡toca moverse!