Mejor pequeños pasos que cambios radicales

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Querid@s amig@s, si seguís las actualizaciones que publico en este blog, habréis notado que insisto mucho en un concepto: la clave para combatir la obesidad está en adoptar hábitos de vida saludables. Pero lo verdaderamente importante, es que estos hábitos se conviertan en algo duradero y que consigamos mantenerlos durante toda nuestra vida. No podemos estar satisfechos con unas pocas semanas de hacer las cosas bien. No puede ser nuestro objetivo, por ejemplo, simplemente conseguir una buena figura para el verano. Del mismo modo, vale la pena recordar que si adoptamos posicionamientos radicales (“voy a pasar tres semanas comiendo solo dos yogures al día”, o “voy a correr 10 kilómetros al día a pesar de que hace 3 años que no hago nada de ejercicio físico”), estaremos sembrando para recoger todo lo que perdamos en el medio plazo, con algún kilo de “interés” al abandonar ese modo de vida excesivamente estricto. Esto es ni más ni menos lo que ocurre si decidimos asumir el elevado riesgo de seguir una dieta milagro, que nos promete resultados espectaculares en el corto plazo. Muy bien, pero, ¿qué le va a suceder a nuestra salud en el largo plazo si vamos por ese camino?
Y es que pasar del cero al infinito, más allá del ‘efecto rebote’, nos pone en una situación muy complicada, también a nivel de ánimo, que es muy importante cuando buscamos poner una solución al sobrepeso; corremos un gran riesgo de que al ver lo difícil que es perseverar en una dieta excesivamente estricta, o en un plan de ejercicio físico poco realista con nuestras posibilidades, caigamos enseguida en el desánimo y la frustración, y esto nos lleve a dejar por imposible cualquier intención de rebajar nuestro sobrepeso. Además, recordad que ponerse a dieta no significa que debamos obligatoriamente renunciar a toda nuestra vida social o absolutamente a todos los alimentos que nos gustan. Dejarse asesorar por profesionales en la materia es la mejor forma de combinar un plan de tratamiento efectivo contra la obesidad que nos permita realizar una vida normal.
Y es que, ¿no tiene más sentido que nos fijemos objetivos razonables y que sea factible conseguirlos? ¿No será mejor empezar con un ejercicio tan simple como caminar media hora al día, para incrementar progresivamente la intensidad o duración del ejercicio si nos sentimos bien? ¿No es más lógico buscar perder un kilo por semana de forma continuada que 10 kilos en 2 semanas?
Querid@s amig@s, si habéis entendido y aceptado que lo mejor para tratar el sobrpeso o la obesidad es adquirir unos hábitos de vida saludables, empezad poco a poco con objetivos realistas, que se puedan ir mejorando progresivamente. Es la mejor forma de obtener resultados que se puedan mantener con el tiempo. ¡Un mejor estado de salud y una mayor calidad de vida son la recompensa!