Me dicen que tengo el hígado graso, ¿qué puedo hacer?

|

En la consulta de obesidad y riesgo cardiovascular, no son pocas las ocasiones en las que vemos que el paciente tiene en la analítica las transaminasas elevadas, o lo que vulgarmente se conoce como “el hígado inflamado”. Y esto es así porque la enfermedad hepática grasa no alcohólica es la causa más frecuente de enfermedad hepática crónica tanto en niños como en adultos en nuestro medio, y se prevé que sus cifras sigan aumentando en los próximos años debido al incremento de la obesidad y el síndrome metabólico. 
¿Verdad que si nos dijeran que estamos infectados por hepatitis B o C nos echaríamos a temblar? Entonces, ¿por qué no ocurre lo mismo cuándo nos dicen que tenemos el hígado graso, si las consecuencias pueden llegar a ser las mismas?
Efectivamente, queridos amig@s, el hígado graso puede llegar a progresar con el tiempo incluso a cirrosis y/o cáncer de hígado según la predisposición individual que cada un@ tenga.
Y si nos diagnostican de hígado graso... ¿cuál es el tratamiento indicado?
La piedra angular del tratamiento del hígado graso es la dieta mediterránea y la adquisición de hábitos de vida saludables que nos ayuden a perder peso y mantenerlo en el tiempo. Se recomienda una dieta baja en calorías, ya que se ha visto que la energía de la dieta es el factor que más influye en la cantidad de grasa del hígado, independientemente de que esta provenga de grasa o de hidratos de carbono. Si además el paciente tiene sobrepeso y obesidad, se recomienda una pérdida de al menos 7% del peso a lo largo de aproximadamente un año.
Así pues querid@s amig@s, aquí os expongo una nueva razón para optar por unos hábitos de vida saludables basados en una dieta mediterránea y la práctica de ejercicio físico moderado. ¡Mantengamos nuestro hígado sano!