Las grasas saturadas y las grasas trans

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La obesidad es una enfermedad que se manifiesta como consecuencia de un exceso de grasa con tendencia a acumularse en el organismo. Debemos tener en cuenta que cada gramo de grasa es una pequeña “bomba” calórica (9cal/g).

Esto no significa que tengamos que prescindir de ellas, ya que deben suponer aproximadamente el 30% de las calorías diarias de nuestra dieta al tener funciones básicas para nuestro organismo. Lo que sí que es importante es controlar tanto la cantidad como la calidad ya que no todas las grasas son iguales. 

Existen diferentes tipos de grasas:
1. Las grasas saturadas o “grasas malas”. En general si no se calientan son sólidas y son las que precipitan la aparición de niveles elevados de colesterol, obesidad, diabetes, presión arterial y problemas circulatorios. Se encuentran fundamentalmente en alimentos de origen animal (carnes rojas y derivados, lácteos enteros y derivados), aceite de palma y coco.
2. Las grasas insaturadas o “grasas buenas”. En general son líquidas a temperatura ambiente y en ellas se incluyen los ácidos omega 3 y 6. Estas se dividen en:
     - monoinsaturadas: cacahuetes, el aceite de oliva, las almendras, avellanas, aguacates y aceitunas.
     - poliinsaturadas: aceite de pescado, de semillas de girasol, de soja, de aceite de avellana.
3. Las grasas trans: son ácidos grasos insaturados (es decir, grasas buenas) que tras un proceso que se llama hidrogenación se transforman en grasas saturadas. Es aquí donde nos deberíamos preguntar: ¿y para que se transforman estas grasas buenas en malas? Pues la respuesta es sencilla desde un punto de vista comercial. Este proceso lleva a que los alimentos tengan una mejor conservación y aspecto, de forma que nos resultan mucho más atractivos y duran mucho más tiempo. Estas grasas están en galletas, bollería industrial, harinas refinadas, margarinas, frituras y productos industriales con aceite hidrogenado.

Nunca os habíais preguntado por qué si nos dan a elegir entre un pastelito y una hoja de lechuga prácticamente tod@s elegiríamos el pastelito? La respuesta está en las grasas trans.

¡Amig@s, leed las etiquetas y evitadlas!