Las dietas disociadas

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A diferencia de algunas dietas que se fundamentan en la exclusión de algún tipo de alimento, la dieta disociada se basa en tomar los alimentos de una forma determinada, evitando mezclar determinados grupos de alimentos entre sí.
De esta manera, en la dieta disociada se distinguen varios grupos de alimentos como son las proteínas, las grasas y los hidratos de carbono. La persona que se someta a ella tendrá que tener siempre presente qué alimentos pertenecen a cada grupo, además de las premisas que impone esta dieta, como son no mezclar la fruta con cualquier otro tipo de alimento o no mezclar hidratos de carbono con proteínas, entre otras.
Me gustaría aprovechar esta entrada del blog de medicinaydieta.es para daros mi opinión sobre este tipo de dieta, fruto de mis varios años de experiencia en este campo, en los que he visto a gente hacer todo tipo de dietas: las personas pierden peso tomando fruta tras las comidas o comiendo macarrones boloñesa (la carne picada equivaldría a la proteína y los macarrones a los hidratos de carbono) siempre que todo esto forme parte de una alimentación variada, ordenada, y calórica y nutricionalmente equilibrada. 
No es necesario que una lista de alimentos nos obsesione y que nos bloqueemos si en un momento determinado nos hacemos para cenar un trocito de pan con tomate y aceite y una tortilla, aludiendo una de las máximas de este tipo de dieta ya que hemos mezclado hidratos de carbono (pan), grasas (aceite) y proteína (huevo). De verdad ¿no os parece innecesariamente complicado?
Querid@s amig@s, basta de dejarnos llevar por dietas desequilibradas que nos pueden llevar a poner en riesgo nuestra salud. Las dietas disociadas no tienen fundamento científico alguno así que ¡que no os engañen!