La dieta paleo o dieta paleolítica

|

En una sociedad en la que todo son avances y progresos parece un poco irónico que una de las dietas más de moda en la actualidad sea una dieta que nos recomiende volver tan al pasado como al Paleolítico.

Es obvio que desde entonces hasta nuestros días, las costumbres de la humanidad han cambiado, y que los avances en campos como la medicina y la nutrición han llevado a recomendar, por ejemplo, el consumo de 2 a 3 raciones de legumbres a la semana en una dieta saludable, ya que están sobradamente comprobados los beneficios que este hábito aporta a nuestro organismo. Entonces, ¿qué sentido tiene una dieta en la que se prescinde de alimentos tan saludables como lácteos, cereales y legumbres?

La dieta paleo nos invita a comer como en la prehistoria, basándose fundamentalmente en alimentos naturales y sin procesar como pescado, carne, verdura, hortalizas, huevos, brotes y frutos secos. Se deben comer estos alimentos sin adulterar ni refinar. En este sentido, el planteamiento de la dieta no es malo si tenemos en cuenta que lo que se nos recomienda es llevar una alimentación saludable con la mínima manipulación y química posible, eliminando alimentos como zumos azucarados, alimentos refinados y procesados, azúcares y edulcorantes. Hasta ahí todo bien, pero... ¿por qué eliminar alimentos tan básicos y saludables como las legumbres, los cereales y los lácteos? ¿por qué abusar tanto de las proteínas?

Aunque justifiquen esto en el hecho de que genéticamente nuestro organismo no ha cambiado desde la prehistoria hasta ahora, y que seguimos comportándonos como unos cavernícolas, la realidad es muy distinta ya que no nos pasamos el día corriendo detrás de las presas para cazarlas y conseguir alimento, sino que nos hemos convertido en personas sedentarias que pasamos la mayoría de las horas delante de un ordenador, una televisión u otros dispositivos electrónicos.

La dieta paleolítica, al igual que el resto de dietas milagro y otras en las que se abusa de proteínas, pueden tener efectos dañinos para nuestro organismo en forma de fallo renal o déficit de calcio.

Una vez más amig@s,  insistiros: dieta milagro = dieta insana...