La dieta de los puntos

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Se nos vende la dieta de los puntos como una dieta fácil y segura para perder peso. Sin embargo, lo que deberíamos plantearnos, especialmente los que somos firmes defensores de la dieta mediterránea, es si resulta sensato que para alimentarnos adecuadamente y lleguemos a un peso saludable tengamos que convertirnos en un número.
La dieta de los puntos consiste en que nosotros somos un número con un valor determinado, y que cada alimento tiene asimismo una puntuación. De esta forma tenemos que estar siempre pendientes de sumar y calcular los puntos según los alimentos que vamos ingiriendo con el fin de no sobrepasar los puntos que nos corresponden según nuestras características.
¿Por qué nos empeñamos en no controlar las cantidades de una forma equilibrada y en cambio somos capaces de esclavizarnos a una tabla de números?
Si alguna cosa puede tener buena la dieta de los puntos es que, debido al elevado valor de las frituras, chocolate y bollería industrial entre otros, este tipo de alimentos van a estar prácticamente prohibidos en nuestra dieta y no los vamos a consumir con el consecuente beneficio para nuestra salud. Pero, ¡cuidado! Podríamos optar por consumir pocas cantidades de productos con alta puntuación y nada más. Así, podríamos cumplir con la dieta de los puntos y al mismo tiempo crear alteraciones y desequilibrios en nuestra alimentación que podrían suponer un grave peligro para nuestra salud.
Correctamente ejecutada, la dieta de los puntos podría llevarnos a una pérdida de peso muy gradual, aproximadamente de medio kilo a la semana siempre que sigamos las indicaciones adecuadamente y no nos las saltemos. Esto está bien, pero si pensamos en el largo plazo, ¿no resulta más interesante aprender a alimentarnos correctamente y no reducir la nutrición a números y sumas de puntos?
Desde mi punto de vista amig@s, no perdamos el tiempo en sumar sino en aprender a comer. Esto es, comer de todo, pero siempre de una forma variada y moderada.