La cena, nuestra comida más abundante ¿lo estamos haciendo bien?

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Es evidente que nuestras costumbres han ido cambiando a lo largo de los años. Como consecuencia de nuestros acelerados ritmos de vida la cena se está convirtiendo en la mayoría de los casos en nuestra comida principal ya que coincide con nuestro momento de llegar a casa, nuestro momento de relax. 
Nos levantamos con prisa tomándonos a penas un vaso de leche saliendo acelerados de casa; por no citar, que cada vez hay más gente que directamente ni desayuna. Pasamos la mañana atareados sin tiempo ni siquiera para un tentempié y comemos algo rápido para no interrumpir nuestro trabajo y acabar lo antes posible nuestro trabajo.
Acabamos la tarde satisfechos de haber comido poco y de haber sido capaces de cumplir esa dieta estricta que nos hemos impuesto esa misma mañana con el objetivo de bajar peso lo más rápidamente posible. Ahora bien, llegamos a casa y sin casi darnos ni cuenta se activa el modo on y empezamos a picotear sin parar sin darnos cuenta de la cantidad de comida y calorías que estamos ingiriendo. No somos conscientes de que nuestro organismo nos está pasando factura por haberle castigado con nuestros malos hábitos a lo largo del día. Nos pesamos a la mañana siguiente y...¡hemos aumentado de peso! Ahí viene la desesperación. ¿Cómo es posible que engorde si ayer casi no comí?.
Pues sí querid@ amig@, si que comiste. Por la tarde-noche compensaste de sobra todas esas calorías que no ingeriste de forma adecuada y ordenada a lo largo del día y eso te ha pasado factura. Y lo más importante, si no tomas conciencia del problema, no serás capaz de corregirlo. 
En nuestro organismo se producen una serie de cambios neuroendocrinos en función de los ritmos circadianos que hace que cuando nos levantamos se active el metabolismo. Si nosotros no ingerimos las ⅔ partes de las calorías diarias en la primera parte del día, nuestro hipotálamo interpreta que estamos en ayuno, disminuye nuestro metabolismo y aumenta nuestra sensación de hambre. Esta sensación de hambre coincide si no hemos hecho las 5 comidas de forma adecuada, con el momento en que llegamos a casa y es por eso por lo que atracamos la nevera sobre las 7-8 de la tarde.
Por eso querid@s amig@s, insistiros en la importancia de DESAYUNAR COMO UN REY, COMER COMO UN PRÍNCIPE Y CENAR COMO UN MENDIGO. Solo así, lograremos cuidar a nuestro organismo como se merece y perder peso de una forma saludable.