Intolerancias: una visión personal

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Cada vez son más las personas que acuden a mi consulta remitidas por otros especialistas, a los que han acudido por síntomas como hinchazón abdominal, malas digestiones e incluso diarrea, entre otros. Es entonces cuando el médico de digestivo, tras no objetivarles nada en las pruebas complementarias habituales como una ecografía abdominal o un estudio endoscópico, se deciden a solicitar una prueba de intolerancia a la fructosa o la lactosa con tal de llegar a un diagnóstico que justifique los síntomas que el paciente presenta. 
El médico recibe los resultados de las intolerancias y… ¡ahí tenemos la solución! ES USTED INTOLERANTE, nos dicen. ¿Y ahora qué? Pues mire, sigue el médico, debe usted evitar todos aquellos alimentos que contengan lactosa y fructosa y seguro que así se encuentra mejor. Tome esta lista de alimentos (habitualmente una lista de alimentos extraída de internet resultado de introducir en google: intolerancia a la frutosa) y evítelos en su dieta. Muchas gracias por su visita.
Es entonces cuando al salir de la consulta y llegar a casa empezamos a leer esa lista de alimentos que nos han dicho que debemos evitar para sentirnos mejor y pensamos: pero ¿qué voy a comer a partir de ahora? ¿si elimino la mayoría de frutas y verduras de mi dieta estoy siguiendo una alimentación equilibrada?
Pues efectivamente amig@s, se trata de un problema complejo que va mucho más allá de evitar esos alimentos ya que, desde mi punto de vista, es una irresponsabilidad que un médico recomiende a un paciente alegremente una dieta exenta totalmente de fructosa para el resto de su vida sin ser conocedor de las consecuencias que el paciente puede tener.
Es cierto que respecto al tema de las intolerancias, existen pocas opciones de formación para los médicos que resulten convincentes desde el punto de vista científico. Es por eso que, en las próximas entradas de blog, intentaré proporcionar algunas recomendaciones para ayudaros en este proceso, ya que si alguna teoría me convence es la siguiente: “UNO NO NACE INTOLERANTE SINO QUE SE HACE. DE LA MISMA FORMA QUE SE HACE, PUEDE VOLVER A HACERSE TOLERANTE”
Es en este proceso de volver a hacerse tolerante donde debemos estar los profesionales acompañando a nuestro paciente.