Incontinencia urinaria y su relación con la obesidad

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Es ampliamente conocido que existen enfermedades asociadas a la obesidad y de las que se habla habitualmente, como son la diabetes, la hipertensión y el colesterol elevado. Sin embargo, hay otras entidades de las que se sabe que son más prevalentes en los pacientes que padecen obesidad, y de las que no se habla con tanta frecuencia en el marco de esta enfermedad; un ejemplo de esto es la incontinencia urinaria. 
La incontinencia urinaria se define como el escape involuntario de orina. Su prevalencia es alta y aunque sí que es verdad que no pone en peligro la vida del paciente, reduce de forma significativa su autoestima y calidad de vida, por lo que es importante que la reconozcamos como entidad y consultemos a nuestro médico para poder poner solución al problema. 
En este contexto, hay que destacar que la obesidad es un factor de riesgo para padecer incontinencia urinaria y que a mayor peso, mayor será la probabilidad de padecerla y mayor el grado de afectación. 
La explicación es sencilla: cuando se padece exceso de peso, existe una sobrecarga en la zona del suelo pélvico que hace que se reduzca la capacidad de retener la orina, favoreciendo esos escapes tan molestos e incómodos. 
¿La solución? Pues no siempre es fácil, y es necesaria la evaluación de un experto en cada caso; pero lo que sí que demuestran la mayoría de estudios es que reduciendo el peso del paciente, el número de episodios de incontinencia se van a rebajar incluso a la mitad. 
Asi pues querid@s amig@s, en esta entrada de blog os doy una nueva razón para que controléis vuestro peso de forma segura. Conseguir (¡y mantener!) un peso adecuado es uno de los pilares tanto de la prevención como del tratamiento de la incontinencia urinaria.