Cuidado con la tensión... ¡No avisa!

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En esta entrada de blog me gustaría concienciaros de la importancia de mantener unas cifras de tensión arterial dentro de los límites de la normalidad ya que lo que me doy cuenta en mi práctica clínica diaria es que tener la tensión “un poquito alta” es más habitual de lo que debería. 
Tener la tensión arterial alta es el principal factor de riesgo de la enfermedad cardiovascular, la enfermedad coronaria, enfermedad cerebrovascular, enfermedad renal y la arritmia por fibrilación auricular tanto en hombres como en mujeres. De hecho, según datos de la OMS, la hipertensión es la causa directa de casi el 13% de la mortalidad mundial. Como veis, no es nada desdeñable el riesgo que conlleva tener las cifras de tensión arterial mal controladas.  
Por consenso, se ha establecido que consideraremos que tenemos la tensión mal controlada cuando tenemos de forma persistente cifras de tensión arterial sistólica a partir de 140 mmHg  y de 90 mmHg de tensión arterial diastólica, lo que habitualmente conocemos como “14 de máxima y 9 de mínima”.  
Es muy importante que nos tomemos la tensión de una forma adecuada y que aunque no tengamos síntomas, nos la controlemos ocasionalmente ya que el principal peligro que tiene es que no duele y ¡no avisa!. En la mayoría de casos su detección es casual, por lo que si somos capaces de hacer una adecuada prevención, podremos poner un tratamiento adecuado y así reducir el riesgo de tener problemas de corazón, cerebro o riñón.
¿Qué nos puede llevar a tener la tensión arterial elevada? La mayoría de los casos que se diagnostican se denominan de hipertensión arterial esencial o idiopática, es decir, no sabemos la causa de la misma. Lo que sí que sabemos es que hay una serie de factores modificables sobre los que podemos actuar para prevenirla entre los que se encuentran el sobrepeso y la obesidad, el sedentarismo, y el consumo excesivo de sal y alcohol, entre otros. 
Asi que amig@s, recordad que a partir de los 40 años debemos vigilar periódicamente nuestra tensión arterial, especialmente si tenemos antecedentes familiares de hipertensión, mantener nuestro peso a raya, moderar el consumo de sal y alcohol y llevar una vida activa. Una dieta equilibrada es fundamental para manter la tensión arterial en unas cifras saludables.