¡Alarma obesidad!

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Querid@s amig@s, es muy necesario continuar haciendo hincapié en el preocupante incremento del número de personas obesas en nuestra sociedad. Particularmente, debe invitarnos a reflexionar el hecho de que esto no se percibe como un problema por gran parte de la población, dando como normal el desarrollo de hábitos de vida que no son para nada saludables. 
Os invitaría a que miréis a vuestro alrededor y observéis la cantidad de personas, especialmente niños y niñas que tienen exceso de  peso; que os fijéis, cuando vais a lugares de entretenimiento como puede ser la playa, el zoo o un parque de atracciones, la cantidad de refrescos azucarados, patatas fritas, snacks industriales (la mayoría de casos en bolsa grande) y dulces que se ingieren; cuando vayáis a los restaurantes y haya menores, seguro que tendréis a más de uno a vuestro alrededor con un móvil o tableta sin ni siquiera ser consciente de la comida que tiene enfrente. 
Quizás el hecho de que os describa estas situaciones os ayude a ser más conscientes de actitudes que debemos corregir si queremos fomentar nuestra salud y la de nuestros seres queridos. 
¿Os parece normal que un niño de 3 años esté comiéndose una bolsa grande de snacks de más de 500 calorías? ¿Es lógico que en un parque acuático la cola más larga sea la del puesto donde venden unos dulces con alto contenido en azúcares? ¿Creéis (como ya comentamos en otra entrada de este blog) que los menús escolares son realmente útiles para fomentar un estado de salud adecuado en los más pequeños? ¿Es normal que una familia acompañe siempre sus comidas de bebidas gaseosas y salsas industriales? Así podríamos nombrar una larga lista de situaciones de nuestro día a día, que ya forman parte de nuestra rutina y asumimos como “normales”, y que lo único que consiguen es que nos aboquemos a nosotros y a nuestros hijos a convertirnos en personas obesas, con todos los problemas de salud que ello comporta. 
Por eso queridos amig@ me gustaría que la lectura de esta entrada de blog sirva para que analicemos nuestra alimentación y hábitos de vida, y que vayamos corrigiendo poco a poco todas esas conductas que favorecen la acumulación progresiva de kilos. 
¿Qué os parece si empezamos siendo conscientes de qué es lo que realmente comemos y comen nuestros hijos e hijas cada día para poder corregirlo? Para ello y aunque a priori parezca que no, ayuda mucho hacer un diario donde se vea reflejado todo lo que comemos y bebemos. Ya veréis como no hacemos las cosas tan bien como nos creemos y os quedaréis sorprendidos cuando analicéis vuestro diario. Seguro que hay cosas que podemos mejorar así que…¡a por ello!